10 de octubre – Día Mundial de la Salud Mental

El Día Mundial de la Salud Mental, que se celebra cada 10 de octubre, nos invita a mirar más allá de lo evidente. Porque, aunque las dolencias emocionales no siempre se ven, están ahí: en el silencio de una persona mayor que ha dejado de hablar, en la ansiedad de quien ya no quiere salir de casa, en la fatiga crónica del familiar que cuida a tiempo completo, o en el rostro sereno —pero a veces agotado— de las trabajadoras que sostienen, día tras día, estos cuidados invisibles.

En TACTE., como servicio de ayuda a domicilio, tenemos una relación directa, constante y profunda con las personas más vulnerables. Personas con historias, emociones, traumas, pérdidas, angustias y esperanzas. Personas que sienten. Y por eso, en este día, queremos recordar que cuidar la salud mental también es parte del cuidado integral que ofrecemos.

La salud mental también vive en casa

Una de las realidades que más cuesta visibilizar es que la salud mental en muchos casos, se presenta en forma de síntomas leves pero persistentes, que se instalan en la vida cotidiana y afectan a la autonomía, la motivación, la socialización o el propio deseo de vivir.

En el ámbito domiciliario, esto es especialmente importante. Trabajamos con personas que viven solas, que arrastran duelos no resueltos, que padecen deterioro cognitivo, depresión, ansiedad, trastornos del estado de ánimo o enfermedades neurodegenerativas que alteran su comportamiento y su vínculo con el entorno.

Y en este contexto, la auxiliar a domicilio es muchas veces la única persona que detecta esos cambios, que ve cómo la persona deja de comer, se muestra más irritable, empieza a repetir frases o ya no quiere levantarse de la cama. Su observación es esencial.

Las auxiliares: ojos, oídos y corazón del cuidado emocional

En TACTE, reconocemos el papel fundamental de nuestras auxiliares de ayuda a domicilio en la atención de la salud mental. Su presencia regular, su cercanía emocional y su sensibilidad hacen que sean las primeras en notar alteraciones en el estado de ánimo o en la conducta.

Su trabajo va mucho más allá de las tareas funcionales. Ellas:

  • Observan sin juzgar, creando espacios de confianza que permiten que las personas se expresen.
  • Validan emociones, evitando frases como “no es para tanto” y permitiendo que el malestar tenga lugar.
  • Estimulan la autoestima y la participación, reforzando pequeñas rutinas que previenen el deterioro psico-emocional.
  • Informan al equipo técnico cuando detectan señales de alarma, permitiendo una intervención a tiempo.

Además, también acompañan a familiares sobrecargados emocionalmente, que cuidan y necesitan orientación, comprensión o, simplemente, un respiro.

El rol de la trabajadora social: intervención y acompañamiento

Desde TACTE, entendemos la salud mental como una parte esencial del bienestar global. Nuestro trabajo es psicosocial: atendemos a las personas en su contexto.

Intervenimos en diferentes niveles:

  • Detección de factores de riesgo psicosocial: soledad, abandono, violencia, duelos, dependencia emocional, entre otros.
  • Derivación y coordinación con servicios especializados (salud mental, trabajo social sanitario, asociaciones específicas).
  • Acompañamiento a las familias, ofreciendo orientación sobre cómo convivir y cuidar sin caer en el agotamiento emocional.
  • Apoyo a las trabajadoras que enfrentan situaciones complejas y emocionalmente intensas.

Una parte importante de nuestro trabajo es escuchar con atención y actuar con sensibilidad, reconociendo que muchas personas que atendemos nunca han hablado de su malestar con nadie, ni han recibido una atención psicológica adecuada.

Cuidar a quienes cuidan: la salud mental de las trabajadoras

No podemos hablar de salud mental sin mirar hacia dentro. Las trabajadoras del sector de ayuda a domicilio están expuestas a una gran carga emocional: enfrentan historias dolorosas, tratan con personas que a veces están en fases avanzadas de deterioro y todo esto lo hacen desde una cercanía diaria que implica un fuerte compromiso afectivo.

Desde TACTE acompañamos también a nuestras trabajadoras, ofreciéndoles apoyo social, espacios de supervisión y un entorno de escucha donde puedan expresar lo que viven. Cuidar es un trabajo precioso, pero también exigente. Por eso es imprescindible que los cuidados también estén cuidados.

En este 10 de octubre, reclamamos más recursos para la salud mental. Más equipos de atención psicológica domiciliaria. Más formación para las trabajadoras. Más campañas de sensibilización. Más profesionales que trabajen en red. Y menos silencios, menos estigmas, menos tabúes.

Porque no hay bienestar posible sin salud mental, y no hay intervención social completa si no se reconoce la dimensión emocional de cada persona.

En TACTE seguiremos trabajando con esa mirada integral. Porque acompañar significa también escuchar. Y escuchar con empatía puede ser, en muchos casos, el primer paso hacia la sanación.

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