EL SUEÑO EN LAS PERSONAS MAYORES: UN PILAR FUNDAMENTAL PARA EL BIENESTAR

tacte social el sueño en las personas mayores

El 14 de marzo se celebra el Día Mundial del Sueño 2025 y su lema es “Haz de la salud del sueño una prioridad”

El origen del Día Mundial del sueño fue el 14 de marzo de 2008. En esta fecha, un grupo de proveedores y médicos relacionados con investigación y medicina del sueño decidieron crear un evento anual en el que se discutiera y distribuyera información acerca del sueño a nivel mundial.

Datos interesantes sobre el sueño:

  • Los tres elementos de un sueño de buena calidad son: la duración, la continuidad y la profundidad.
  • Una rutina de sueño sin interrupción disminuye el riesgo de diabetes, obesidad, enfermedades crónicas y presión sanguínea alta.
  • Según la OMS, el 40% de la población mundial padece algún tipo de trastorno del sueño.
  • La falta de horas de sueño altera las hormonas que regulan el apetito, lo que puede aumentar el riesgo de obesidad.
  • Una noche de sueño de mala calidad impacta negativamente en la atención, en la memoria y en el aprendizaje.
  • El uso de pantallas antes de ir a dormir provoca trastornos de sueño.
  • Los expertos recomiendan dormir entre 7 u 8 horas diarias en la edad adulta.
  • La actividad física contribuye a dormir mejor.
  • La cafeína, el alcohol y la nicotina dificultan la conciliación del sueño.

El sueño es una parte esencial de nuestra vida, y su importancia se vuelve aún más evidente a medida que envejecemos. Para las personas mayores, un buen descanso nocturno no solo contribuye a la salud física, sino que también juega un papel crucial en el bienestar emocional y cognitivo.

A medida que las personas envejecen, es común que experimenten cambios en sus patrones de sueño. Estos pueden incluir:

  • Cambios en el horario. La tendencia a dormir y despertarse más temprano es común en esta etapa de la vida.
  • Menor tiempo de sueño profundo. Las personas mayores tienden a pasar menos tiempo en las etapas más profundas del sueño, lo que puede hacer que se sientan menos descansadas al despertar.
  • Despertar frecuente. Es habitual que los adultos mayores se despierten más a menudo durante la noche, lo que puede interrumpir su ciclo de sueño.
  • Siestas durante el día. Muchos optan por dormir durante el día, lo que puede afectar su capacidad para dormir bien por la noche.

Beneficios del sueño adecuado:

  • Mejora de la salud física. Un sueño reparador es crucial para la recuperación y el mantenimiento de la salud física. Durante el sueño, el cuerpo realiza procesos de reparación celular, fortalece el sistema inmunológico y regula hormonas esenciales. Esto es especialmente importante para las personas mayores que pueden tener condiciones de salud crónicas.
  • Salud mental y emocional. El sueño tiene un impacto directo en la salud mental. La falta de sueño puede contribuir a generar problemas como la ansiedad y la depresión, que son comunes en la tercera edad. Un buen descanso nocturno ayuda a mejorar el estado de ánimo, la estabilidad emocional y la capacidad para manejar el estrés.
  • Función cognitiva. EL sueño es fundamental para el funcionamiento cognitivo. Durante el sueño, el cerebro procesa y consolida la información, lo que es vital para la memoria y el aprendizaje. Las personas mayores que no duermen lo suficiente pueden experimentar problemas de memoria y concentración, lo que puede afectar a su independencia y calidad de vida.
  • Prevención de caídas y lesiones. La falta de sueño puede afectar la coordinación y el equilibrio, aumentando el riesgo de caídas y lesiones en personas mayores. Un sueño adecuado contribuye a una mejor función motora y a una mayor seguridad en las actividades diarias.
  • Regulación del apetito y metabolismo. El sueño influye en la regulación del apetito y el metabolismo. La privación del sueño puede alterar las hormonas que controlan el hambre, lo que puede llevar a un aumento de peso y a problemas de salud relacionados con la diabetes.

Los problemas de sueño en las personas mayores pueden ser causados por diversos factores como:

  • Condiciones médicas. Enfermedades crónicas como la artritis, problemas respiratorios o enfermedades cardíacas pueden interferir con el sueño.
  • Medicamentos. Algunos fármacos pueden tener efectos secundarios que afectan la calidad del sueño.
  • Problemas psicológicos. La ansiedad y la depresión son más comunes en la vejez y pueden contribuir a trastornos del sueño.
  • Estilo de vida. La falta de actividad física y una dieta poco saludable pueden influir negativamente en la calidad del sueño.

Estrategias que las personas mayores pueden implementar para mejorar su calidad de sueño:

  • Establecer una rutina. Ir a la cama y despertarse a la misma hora todos los días ayuda a regular el reloj biológico.
  • Crear un ambiente propicio. Un dormitorio oscuro, tranquilo y fresco puede facilitar un mejor descanso.
  • Limitar las siestas. Si bien una siesta corta puede ser beneficiosa, es importante no excederse para no afectar el sueño nocturno.
  • Ejercicio regular. La actividad física durante el día puede ayudar a conciliar el sueño más fácilmente por la noche.
  • Evitar estimulantes. Reducir el consumo de cafeína y nicotina, especialmente en las horas previas a dormir, puede ser muy útil.
  • Consultar a un profesional. Si los problemas de sueño persisten, es recomendable hablar con un médico o un especialista en sueño.

El sueño es un componente vital de la salud y del bienestar en las personas mayores. Aunque es común que en esta etapa existan cambios en los patrones del sueño, es fundamental abordarlos correctamente para garantizar una vida plena y activa. Con algunas modificaciones en el estilo de vida y el entorno, es posible mejorar la calidad del sueño y, por ende, la calidad de vida.

¡Nunca es tarde para priorizar el descanso y cuidar de nuestra salud!

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