
Desde Tacte Social estamos comprometidos con el bienestar integral de todos y todas nuestros/as trabajadores/as por esta razón, desarrollamos e implantamos “Els Esmorzars TACTE”, jornadas que se realizarán a lo largo del año para todo el equipo de trabajo en las diferentes localizaciones geográficas en las que ofrecemos nuestros servicios.
Esta idea de “Els Esmorzars Tacte” nace de escuchar las necesidades de nuestro personal a través de las encuestas de satisfacción y ambiente laboral que realizamos anualmente. La finalidad de estos encuentros es la de crear sinergias, complicidad y formar equipo entre todo nuestro personal, ya que son profesionales que realizan trabajos muy individualizados en los domicilios de las familias generalmente, lo que lleva a los y las trabajadores/as a tener un sentimiento de soledad e individualismo. Es por ello que creemos importante darles el reconocimiento que merecen y darles la oportunidad de ver que, aunque el trabajo diario puede ser un tanto solitario hay un gran equipo en la empresa con el que se pueden apoyar e intercambiar experiencias, así como pasar un buen rato en un espacio relajado y fuera del espacio laboral.
El desarrollo de la jornada inicia con una pequeña tertulia entre las personas asistentes donde trabajamos el bienestar emocional; para ello, se prioriza la participación de los/as trabajadores/as, expresando sus experiencias y opiniones, validando sus emociones y mostrando herramientas de autocuidado conductual, afectivo y cognitivo. El objetivo se refiere a tomar conciencia del impacto emocional del trabajo y al mismo tiempo la puesta en común de los diferentes puntos de vista de las trabajadoras permite acercar posturas, empatizar con el resto del personal y crear un sentimiento de cohesión necesario para sentirse acompañados/as en sus labores.
La importancia de comprender la función de las emociones y sus consecuencias puede permitir identificar si las situaciones en el trabajo interrelacionadas con nuestra persona producen estrés puntual o crónico y gestionarlas en beneficio propio y, por tanto, en el desempeño de sus funciones.
La introducción en la responsabilidad personal del autocuidado es esencial para diferenciar entre los problemas propios y ajenos, y abordarlos desde las cuatro dimensiones del autocuidado: físico, emocional, social y mental. Durante la tertulia se realiza un ejercicio práctico de regulación mediante respiración consciente junto con una reflexión de las actividades que les ayudan a sentirse mejor y los apoyos con los que cuentan tanto en cantidad como en calidad, así como las consideraciones que pueden mejorar su bienestar en el trabajo.
Siguiendo con los objetivos del taller y su desarrollo, repasamos las exigencias y formas de implicación de las trabajadoras y la capacidad para poner límites saludables en su labor, con el repaso de las habilidades sociales que permiten llevar a cabo el cuidado al que referimos. En este sentido reflexionamos sobre la diferencia entre empatía, compasión y sobre implicación (identificación).
Creemos que el cuidado del cuidador profesional es imprescindible para ofrecer un servicio humano y de calidad. Nuestro objetivo en este sentido es ofrecer los conocimientos y habilidades necesarias a nuestros/as trabajadores/as para que se sientan seguros/as y acompañados/as en el desempeño de su trabajo y reconocer la importancia de que el autocuidado permite cuidar satisfactoriamente bidireccionalmente.
Para finalizar la jornada compartimos un almuerzo e intercambiamos anécdotas y quehaceres de la vida cotidiana. Aprovechamos par conocernos mejor como equipo y como personas.