
Los trastornos del lenguaje en la infancia son unos de los más frecuentes y alarmantes en la población debido a su alta prevalencia.
Se entiende por trastorno del lenguaje, toda aquella alteración que dificulta la comunicación oral tanto en su comprensión, expresión y/o repetición, así como la ausencia de la misma. Este grupo de trastornos comprende un amplio abanico y algunos de ellos pueden tener una causa identificable pero en otros no, y además no pueden ser atribuidos a ningún síndrome o trastorno conocido, como es el caso del Trastorno específico del lenguaje (TEL) o lo que es lo mismo, Trastorno del desarrollo del lenguaje (TDL).
El TEL o TDL es un trastorno severo y persistente que afecta a la adquisición y desarrollo del lenguaje oral, alterando el área expresiva, comprensiva o ambas.
Es un trastorno heterogéneo, es decir, sus características pueden variar mucho de un niño a otro y puede afectar a uno, varios o todos los componentes del lenguaje (fonética-fonología, morfosintaxis, semántica y pragmática).
Se considera un trastorno frecuente en la población infantil, con una prevalencia de un 2-7% a pesar de ser bastante desconocido.
Hasta el momento, su etiología no está clara pero las investigaciones lo determinan como un trastorno del neurodesarrollo con un importante componente genético hereditario. Normalmente, un alto porcentaje de niños que padecen este trastorno han tenido algún familiar con dificultades en la adquisición del lenguaje.
Otros de los factores de riesgo además de los antecedentes familiares, pueden ser también la prematuridad, niveles socioeconómicos bajos y de estudios elementales, estilo de interacción padres-hijos y el género del niño/a, ya que al igual que en la mayoría de los trastornos del neurodesarrollo, en este caso hay mayor prevalencia en el sexo masculino.
Los signos de alarma nos pueden ayudar a reconocer si existe alguna dificultad y así poder consultar con los profesionales para poder evaluar e intervenir de forma temprana y con ello evitar consecuencias negativas a largo plazo:
- 0-18 meses:
- No hay apenas balbuceo (mamamama, papapapa)
- No fija la mirada ni sigue objetos o caras
- Ausencia de conducta de señalar o gestos sociales
- Ausencia de seguimiento de ordenes básicas (dame, toma, ven…)
- 18-24 meses:
- Las palabras aparecen más tarde del año
- Su vocabulario es muy reducido (bastante inferior a lo que se debería por edad cronológica. Por ejemplo: solo unas 50 palabras a los 2 años)
- Dificultad para seguir órdenes y/o instrucciones
- 24-30 meses:
- Habla ininteligible
- Simplificación fonológica
- Ausencia de combinaciones de 2 palabras
- 30-36 meses:
- Dificultad para realizar y comprender preguntas
- Dificultad para combinar 2-3 palabras en una oración
- 3-4 años:
- Repertorio fonético y su vocabulario siguen siendo muy limitados
- Ausencia de preguntas
- Comprensión limitada
- Oraciones muy simples omitiendo palabras función
- Ausencia de lenguaje narrativo
- Dificultades en la interacción social
- 4-5 años:
- Dificultades de atención y percepción
- Dificultades de acceso al léxico (palabra en la punta de la lengua)
- Errores de conjugación de verbos
- Mala estructuración gramatical
- Dificultades en la comprensión del lenguaje
Como hemos comentado anteriormente, la evaluación e intervención precoz es fundamental para una correcta evolución de los niños con TEL, pero el diagnóstico es bastante complicado y difícil de realizar con seguridad antes de los 4 años de edad debido a que las dificultades son variables y pueden confundirse con un retraso del lenguaje.
Desde Tacte os recomendamos prestar atención a las señales de alarma anteriormente mencionadas y si observan que su hijo/a muestra alguna de ellas u otras, no duden en llamarnos para pedir más información y nuestro equipo de logopedas estará encantado de ayudarles.