
Ayer 2 de abril se celebró el día mundial de la concienciación del Trastorno del Espectro del Autismo (TEA) y este año bajo el lema “Autismo cerca de ti”.
La gran mayoría de personas sabe de algún un caso cercano ya sea en la familia, en el entorno social o en el trabajo. Pero, ¿realmente la gente conoce qué es el TEA? ¿Cuáles son sus características principales?
El TEA es un trastorno del neurodesarrollo que tiene su origen en la infancia y que ha ido evolucionando, tanto a nivel de denominación como en los criterios diagnósticos. Es un trastorno que afecta al sistema nervioso por las alteraciones en los diferentes genes y aunque no se sabe a ciencia cierta cuál es la principal causa, la genética contribuye como un factor muy importante. Los criterios diagnósticos son déficits persistentes en comunicación social e interacción social en diferentes contextos y patrones repetitivos y restringidos de conductas, actividades e intereses, existen 3 grados de gravedad.
Aunque todas las personas estén bajo el mismo diagnóstico forman parte de un espectro y, como tal, no tienen la misma gravedad o comparten las mismas características, ya que es un trastorno que se manifiesta de diferentes maneras. Algunos de los posibles rasgos característicos que nos podemos encontrar en los niños son:
- Dificultades en la comunicación e interacciones sociales: No entienden las ironías y se guían por el significado literal. Tampoco las bromas.
- Intereses restringidos: Intereses en temas específicos y repetitivos. Se fijan únicamente en un juguete, por ejemplo.
- Ecolalias: Repiten fragmentos de canciones o palabras que escuchan. Por ejemplo, no paran de tararear una canción.
- Alteraciones sensoriales: Notan mucho más las sensaciones con algunos estímulos: No les gusta los sonidos fuertes o la luz. También pueden presentar aversión por ciertos alimentos.
- Estereotipias: Realizan movimientos, como el balanceo, para autorregularse ante situaciones en las que no comprenden o no les agradan.
- Rutinas: Inflexibilidad al cambio, presentan rituales fijos.
- Buena memoria visual.
- Dificultad en autorregulación emocional: Ansiedad que da lugar a alteraciones comportamentales.
- Sensibles.
- Dificultad en entender las normas sociales.
La intervención con personas diagnosticadas de TEA es imprescindible desde que se empieza a observar algunos de los signos mencionados más arriba, por eso, desde el área de terapias de Tacte, trabajamos mediante una metodología adecuada que permite potenciar las capacidades de estos niños y niñas y para poder ayudarles a autorregularse y a que lleven una vida lo más inclusiva posible. Así mismo, prestamos el apoyo y acompañamiento necesario a sus familias brindándoles herramientas para mejorar su relación y crianza.