Como cada año, se aproximan las fiestas navideñas donde las reuniones y celebraciones en familia, amigos, compañeros de trabajo y, en definitiva, con nuestros seres queridos, son las protagonistas junto con las sorpresas, los reencuentros y los regalos. No atendemos a la suerte que tenemos de formar parte del entorno social que nos rodea y que nos nutre de experiencias en estas fechas y durante el resto del año.
En la sociedad existe un guion predeterminado que describe como deben ser vividas las navidades, y este guion es internalizado en mayor o menor medida por la mayoría de las personas que compartimos la cultura occidental. La ruptura o desviación de dicho guion puede causar malestar sobre todo en aquellas personas que no han elegido salirse de él por voluntad propia, sino más bien porque circunstancias como la enfermedad, la vejez o la soledad entre muchas otras, fuerzan a vivir la navidad de forma diferente.
Desde Tacte Social hemos colaborado con la iniciativa que desde el Departamento de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Calpe se ha puesto en marcha para que los usuarios que utilizan los diferentes recursos existentes en el municipio reciban una carta de felicitación de las navidades, escrita por ellos mismos. Nosotros, desde la Casa Roja, hemos escrito 9 cartas destinadas a las personas que conviven en las viviendas de La Saleta y esperamos que las reciban con entusiasmo.
Esta iniciativa, tiene su origen en las Jornadas de Protección de la Salud en las que participamos el pasado martes 18 de noviembre y cuyo objetivo era promover la interrelación entre los diferentes recursos dedicados a la salud en Calpe. Muchas de las personas que recibirán su felicitación, se encuentran en circunstancias que escapan a su control y que no siguen con el esquema que mayoritariamente tenemos sobre las celebraciones navideñas. Por eso, creemos que es importante el apoyo por parte de las diferentes instituciones junto con la organización de Servicios Sociales, para crear un sentimiento de pertenencia a la comunidad en estas personas.
¡Desde Tacte Social os deseamos una feliz navidad y próspero año nuevo!
Cada 3 de diciembre se celebra el Día Internacional de las Personas con Discapacidad, una fecha que busca promover la comprensión de los problemas que enfrentan las personas con discapacidad y difundir los derechos y el bienestar de estas personas en todos los ámbitos de la sociedad. Esta jornada, proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1992, tiene como objetivo principal sensibilizar sobre la importancia de crear una sociedad más inclusiva y accesible.
Este día ha servido como plataforma global para destacar los logros y los avances en la integración de las personas con discapacidad. Sin embargo, también pone de manifiesto las desigualdades y barreras que aún existen, tanto físicas como sociales, que impiden su plena participación en la vida diaria. A pesar de los esfuerzos por la mejor accesibilidad en diversas áreas, como la educación, el empleo y el transporte, muchas personas con discapacidad siguen enfrentando discriminación, estigmatización y exclusión.
Es importante destacar que la discapacidad debe ser vista como una parte natural de la diversidad humana. Es una oportunidad para reafirmar el compromiso colectivo de construir una sociedad en la que todos, independientemente de nuestras capacidades, podamos vivir con dignidad, igualdad y plena participación.
Cada 25 de noviembre, el mundo entero alza la voz para recordar que la violencia contra las mujeres sigue siendo una realidad que debemos erradicar. No se trata solo de una fecha en el calendario, sino de un día para reflexionar, sensibilizar y reafirmar el compromiso colectivo de construir una sociedad más justa, segura e igualitaria.
La violencia contra las mujeres y las niñas es una de las violaciones de los derechos humanos más extendida, persistente y devastadora del mundo y el principal factor de riesgo para sufrirla es por ser mujer.
¿Por qué el 25 de noviembre?
La fecha se estableció en honor a las hermanas Mirabal, tres activistas dominicanas asesinadas en 1960 por la dictadura de Rafael Trujillo. Su lucha por la libertad y la justicia se convirtió en un símbolo mundial contra la violencia machista, y en 1999 la ONU declaró oficialmente este día como referente internacional.
Una realidad que sigue presente
La violencia contra la mujer puede adoptar muchas formas: física, psicológica, sexual, económica, digital o institucional. No entiende de edades, territorios ni clases sociales. Afecta a mujeres de todo el mundo y tiene consecuencias profundas no solo en ellas, sino también en sus hijos, sus familias y la sociedad en general.
Hablar de violencia de género no es exagerar ni dramatizar: es visibilizar una problemática que a menudo se esconde en el silencio, el miedo o la normalización.
La importancia de la prevención y la educación
Combatir la violencia machista empieza mucho antes de que aparezca la agresión. Es fundamental trabajar desde la infancia valores como la igualdad, el respeto, la empatía y la resolución pacífica de conflictos. Los centros educativos, los medios de comunicación, las familias y la sociedad en su conjunto juegan un papel clave.
Además, es esencial identificar señales de alerta y saber cómo actuar ante un caso de violencia: acompañar sin juzgar, ofrecer apoyo y guiar hacia los recursos disponibles.
Recursos de apoyo
Las mujeres que sufren violencia, así como su entorno, deben saber que no están solas. En España existen servicios gratuitos y confidenciales como:
016: Teléfono de atención a víctimas de violencia de género, 24 horas y en múltiples idiomas.
Whatsapp 600 000 016 y correo 016-online@igualdad.gob.es
Servicios sociales, centros de la mujer, fuerzas y cuerpos de seguridad, y recursos municipales o autonómicos.
Un compromiso de toda la sociedad
El 25 de noviembre es un recordatorio de que la eliminación de la violencia contra la mujer no es solo responsabilidad de las instituciones. Cada persona, desde su ámbito, puede contribuir: cuestionando conductas machistas, apoyando a quienes lo necesiten, educando en igualdad o participando en actos de sensibilización.
No se trata únicamente de recordar a las víctimas, sino de trabajar para que no haya más.
Este día nos invita a mirar de frente una realidad dolorosa, pero también a creer en la posibilidad de cambio. Porque la igualdad no es un ideal lejano: es un camino que construimos juntos, paso a paso.
El pasado martes 18 de noviembre participamos en la mesa redonda “De la salud Mental a la Salud Social, un recorrido en equipo”, dentro de las Jornadas de Protección de la Salud en la sede universitaria Casa Nova de Calpe. Agradecemos la invitación por parte del ayuntamiento de Calpe y concretamente a Itziar Doval, responsable del área de servicios sociales, por la organización de las jornadas que tan buena acogida han tenido por parte del público y de los profesionales que han participado de ellas.
El objetivo de las jornadas ha sido poder dar visibilidad a los ciudadanos de los diferentes recursos que existen en Calpe dedicados a la atención de personas con vulnerabilidad o necesidades de apoyo. Al mismo tiempo han servido para conectar los diferentes recursos y los profesionales que trabajan en ellos, dando la oportunidad de crear una visión mucho más amplia y conectada entre trabajadores, fomentando la percepción de no estar solos ante las dificultades que se presentan a la hora de abordar los problemas del paso adaptativo a lo social, en las personas que recurren a los recursos presentados.
Entre los recursos con los que pudimos compartir mesa se encuentran el Centro de Acogida a Menores Ifach, la residencia voluntaria para mayores DomusVi y el programa Sasem de atención domiciliaria a personas con diagnóstico en salud mental.
Nuestra presentación cumplió el objetivo de dar a conocer el recurso de la Casa Roja, que desde Tacte Social ofrecemos para prestar apoyo a los familiares de personas con diagnóstico de alzhéimer u otras demencias. Al mismo tiempo, y en horario de centro de día, de lunes a viernes de 9:00 a 13:00, trabajamos la estimulación física, cognitiva y social con los pacientes, realizando una variedad de talleres para cumplir con este propósito, entre los que destacamos el taller de cocina fácil, las manualidades, lectura comprensiva, cálculo, historia vital y juegos interactivos.
A través de estos talleres conseguimos mantener las habilidades en memoria, atención, concentración, motricidad fina y gruesa, habilidades de la vida diaria, habilidades cognitivas, interacción social y sentido de pertenencia, motivación y rutina diaria principalmente entre otras.
Por último, resaltamos la importancia de afrontar la frustración tanto desde el punto de vista de los familiares, debido a los cambios en el comportamiento de su familiar, así como desde el punto de vista de los profesionales, que debemos ir ajustándonos a las necesidades de nuestros usuarios conforme evoluciona su enfermedad.
En definitiva, las jornadas supusieron una puesta en común entre los diferentes recursos y profesionales, sacando a la luz las regularidades que nos encontramos en nuestros no tan diferentes puestos de trabajo.
Cada vez son más los institutos de Formación Profesional que organizan charlas para su alumnado sobre diferentes profesiones. Estas actividades son una buena manera de acercar el mundo laboral a los jóvenes y ayudarles a descubrir nuevas oportunidades.
Entre las profesiones que más interés despiertan están las relacionadas con la atención a las personas mayores o en situación de dependencia, y dentro de ellas, el servicio de Ayuda a Domicilio ocupa un lugar muy importante.
¿Por qué son importantes estas charlas?
Porque permiten que los estudiantes conozcan cómo funciona el servicio, qué tipo de tareas se realizan y, sobre todo, la importancia del trabajo que hacen las auxiliares. No se trata solo de limpiar o acompañar, sino de cuidar, escuchar y mejorar el bienestar de las personas en su propio hogar.
A través de estas charlas, los jóvenes pueden descubrir una profesión con un gran valor humano, que combina conocimientos técnicos con sensibilidad, paciencia y empatía.
Compartir experiencias reales
Durante las charlas, los profesionales del servicio cuentan sus experiencias diarias, explican cómo organizan su trabajo, los retos que encuentran y también las muchas satisfacciones que les aporta su labor. Escuchar estas vivencias ayuda a los estudiantes a ver la parte más humana del trabajo, entender las necesidades de las personas mayores y valorar el papel que desempeñan quienes las atienden.
Dar visibilidad a un servicio esencial
El servicio de Ayuda a Domicilio muchas veces pasa desapercibido, pero cumple una función social fundamental: permitir que las personas puedan seguir viviendo en su casa con seguridad, apoyo y compañía. Gracias a estas charlas, los alumnos descubren todo el esfuerzo y la coordinación que hay detrás, y aprenden que este trabajo requiere responsabilidad, respeto y compromiso.
Un aprendizaje para la vida
Además de servir como orientación profesional, estas actividades también ayudan a fomentar valores importantes, como la empatía, el respeto por los mayores y la importancia de cuidar de los demás. Son aprendizajes que no solo sirven para el trabajo, sino también para la vida personal y la convivencia diaria.
Cada año, el Día del Cuidador nos brinda la oportunidad de reconocer y valorar la labor de quienes dedican su vida al cuidado de los demás. Entre ellos, los profesionales de la ayuda a domicilio ocupan un lugar muy especial: son el apoyo cercano, constante y humano que permite a miles de personas mantener su autonomía y dignidad dentro de su propio hogar.
El trabajo de los cuidadores a domicilio va mucho más allá de las tareas cotidianas. No solo asisten en la higiene personal, la alimentación o las rutinas médicas, sino que ofrecen compañía, escucha y afecto. Su presencia aporta tranquilidad tanto a las personas usuarias como a sus familias, convirtiéndose en un vínculo de confianza y respeto que mejora la calidad de vida y el bienestar emocional de quienes reciben su apoyo.
En un contexto social donde la población envejece y las necesidades de atención aumentan, su papel se vuelve cada vez más imprescindible. Gracias a ellos, muchas personas pueden seguir viviendo en su entorno habitual, conservando sus vínculos y su sentido de pertenencia.
Ser cuidador o cuidadora a domicilio exige mucho más que conocimientos técnicos. Requiere vocación de servicio, empatía y sensibilidad humana. Cada intervención, cada gesto, cada palabra tiene un valor incalculable en la vida de quienes dependen de estos servicios.
A menudo, estos profesionales trabajan en condiciones complejas, adaptándose a diferentes hogares, horarios y realidades personales. Sin embargo, lo hacen con un compromiso admirable, demostrando que el cuidado es, ante todo, una forma de acompañar con respeto y dignidad.
En Tacte, somos plenamente conscientes de que nuestros profesionales son el corazón de la empresa. Su dedicación, cercanía y compromiso diario son los que dan sentido a nuestra labor y permiten que las personas atendidas reciban un servicio humano, cálido y de calidad.
Por eso, desde Tacte apostamos por valorar, formar y cuidar a quienes cuidan. Creemos firmemente que ofrecer apoyo, reconocimiento y oportunidades de desarrollo profesional a nuestros cuidadores es la mejor forma de garantizar un servicio excelente y sostenible.
Cada profesional de Tacte representa los valores que nos definen: respeto, empatía, profesionalidad y compromiso con las personas. En este Día del Cuidador, queremos expresarles nuestro más profundo agradecimiento por su entrega y por ser el alma de nuestra misión.
El Día del Cuidador también nos recuerda que es necesario seguir impulsando una cultura que valore el cuidado profesional. Invertir en su bienestar, ofrecer formación continua y mejorar sus condiciones laborales no es solo una cuestión de justicia, sino una forma de garantizar un cuidado digno y de calidad para todos.
Cuidar a quienes cuidan es cuidar el corazón mismo de nuestra sociedad.
En este día, desde Tacte rendimos homenaje a todos nuestros cuidadores y cuidadoras de ayuda a domicilio. Su esfuerzo, su calidez y su humanidad hacen posible que muchas personas sigan viviendo con dignidad y cariño en sus hogares.
Porque cada visita, cada palabra amable y cada gesto de apoyo construyen una sociedad más humana y solidaria.
Gracias a todo el equipo de Tacte. Vuestra labor no solo cuida vidas, también inspira esperanza.
La idea de preparar disfraces de Halloween en el colectivo de la Casa Roja de Calpe, es decir, en personas diagnosticadas de Alzhéimer o Demencia, aparte de contener un componente lúdico, también aporta un profundo valor terapéutico mediante la estimulación de diferentes procesos cognitivos, motrices, emocionales y sociales, favoreciendo el bienestar integral de sus participantes.
Durante el proceso de confección de los disfraces hemos podido observar como la participación en el diseño, corte, confección de los detalles, pegado etc. ha llevado a la colaboración de todas las personas según sus posibilidades. Durante este proceso se ejercita la creatividad, la coordinación mano-ojo, la motivación o perseverancia, la comunicación y la expresión emocional a partir de recuerdos o sensaciones agradables o con un tono más melancólico. También reforzamos la orientación temporal, fomentamos la motricidad fina e incrementamos la autoestima y el sentido de logro. Pero lo más importante para el equipo que dirige la actividad es la creación de un sentimiento de pertenencia que impulsa todos los demás procesos. Durante todo el tiempo el acompañamiento es cercano, respetuoso y flexible, dejando siempre espacio para la espontaneidad, la conversación y el humor.
En definitiva, la confección de los disfraces de Halloween nos ha permitido comprobar que pese a las dificultades cognitivas que experimentan las personas con diagnóstico de Alzhéimer, crear un entorno con baja exigencia y un apoyo afectivo basado en la atención de las necesidades de las personas momento a momento, da lugar a resultados sorprendentes en cuánto a la consecución de los objetivos terapéuticos y ejecutivos.
Por último, cabe resaltar el componente lúdico que lleva consigo todo el proceso, en el que la diversión y las risas han formado parte habitual de la actividad diaria, en muchos momentos acompañada de música diversa, y este es un componente que debemos potenciar y mantener para actividades presentes y futuras.
En nuestra empresa, nos esforzamos cada día por ofrecer soluciones integrales y de calidad para comunidades y edificios. Por eso, además de nuestros servicios de limpieza, ponemos a disposición de nuestros clientes un servicio completo de encargado de edificios, pensado para cubrir todas las necesidades del día a día en la gestión y mantenimiento de los espacios comunes.
¿Qué hace un/a encargado/a de edificio?
El o la encargado/a de edificios es una figura clave para el buen funcionamiento de cualquier comunidad. No solo se ocupa de la limpieza, sino que asume una serie de responsabilidades que aportan tranquilidad y orden a vecinos y administradores. Entre sus tareas principales destacan:
🧹 Limpieza general del edificio: mantenimiento de las zonas comunes como portales, escaleras, ascensores, patios y garajes, asegurando espacios limpios y cuidados para todos los residentes.
💡 Cambio de bombillas: supervisión del sistema de iluminación en zonas comunes y sustitución de bombillas fundidas, garantizando seguridad y visibilidad.
🛠 Aviso de incidencias: comunicación directa y proactiva con la administración de la finca para informar sobre cualquier problema o desperfecto que requiera atención o reparación.
📦 Recepción y recordatorio de paquetes: gestión responsable de los paquetes que llegan a la comunidad, notificando a los vecinos para su recogida.
🔑 Custodia de llaves: gestión segura de las llaves de acceso a zonas comunes o de uso restringido, facilitando el acceso a técnicos, proveedores o servicios autorizados cuando sea necesario.
Contar con un/a encargado/a de edificio dentro de nuestro equipo de limpieza no solo mejora el mantenimiento general del inmueble, sino que también ofrece una atención más personalizada, eficiente y cercana. Es una figura de confianza que actúa como enlace directo entre los vecinos y la administración.
Con este servicio, reforzamos nuestro compromiso de ofrecer soluciones completas y adaptadas a las necesidades reales de cada cliente.
El Día Mundial de la Salud Mental, que se celebra cada 10 de octubre, nos invita a mirar más allá de lo evidente. Porque, aunque las dolencias emocionales no siempre se ven, están ahí: en el silencio de una persona mayor que ha dejado de hablar, en la ansiedad de quien ya no quiere salir de casa, en la fatiga crónica del familiar que cuida a tiempo completo, o en el rostro sereno —pero a veces agotado— de las trabajadoras que sostienen, día tras día, estos cuidados invisibles.
En TACTE., como servicio de ayuda a domicilio, tenemos una relación directa, constante y profunda con las personas más vulnerables. Personas con historias, emociones, traumas, pérdidas, angustias y esperanzas. Personas que sienten. Y por eso, en este día, queremos recordar que cuidar la salud mental también es parte del cuidado integral que ofrecemos.
La salud mental también vive en casa
Una de las realidades que más cuesta visibilizar es que la salud mental en muchos casos, se presenta en forma de síntomas leves pero persistentes, que se instalan en la vida cotidiana y afectan a la autonomía, la motivación, la socialización o el propio deseo de vivir.
En el ámbito domiciliario, esto es especialmente importante. Trabajamos con personas que viven solas, que arrastran duelos no resueltos, que padecen deterioro cognitivo, depresión, ansiedad, trastornos del estado de ánimo o enfermedades neurodegenerativas que alteran su comportamiento y su vínculo con el entorno.
Y en este contexto, la auxiliar a domicilio es muchas veces la única persona que detecta esos cambios, que ve cómo la persona deja de comer, se muestra más irritable, empieza a repetir frases o ya no quiere levantarse de la cama. Su observación es esencial.
Las auxiliares: ojos, oídos y corazón del cuidado emocional
En TACTE, reconocemos el papel fundamental de nuestras auxiliares de ayuda a domicilio en la atención de la salud mental. Su presencia regular, su cercanía emocional y su sensibilidad hacen que sean las primeras en notar alteraciones en el estado de ánimo o en la conducta.
Su trabajo va mucho más allá de las tareas funcionales. Ellas:
Observan sin juzgar, creando espacios de confianza que permiten que las personas se expresen.
Validan emociones, evitando frases como “no es para tanto” y permitiendo que el malestar tenga lugar.
Estimulan la autoestima y la participación, reforzando pequeñas rutinas que previenen el deterioro psico-emocional.
Informan al equipo técnico cuando detectan señales de alarma, permitiendo una intervención a tiempo.
Además, también acompañan a familiares sobrecargados emocionalmente, que cuidan y necesitan orientación, comprensión o, simplemente, un respiro.
El rol de la trabajadora social: intervención y acompañamiento
Desde TACTE, entendemos la salud mental como una parte esencial del bienestar global. Nuestro trabajo es psicosocial: atendemos a las personas en su contexto.
Intervenimos en diferentes niveles:
Detección de factores de riesgo psicosocial: soledad, abandono, violencia, duelos, dependencia emocional, entre otros.
Derivación y coordinación con servicios especializados (salud mental, trabajo social sanitario, asociaciones específicas).
Acompañamiento a las familias, ofreciendo orientación sobre cómo convivir y cuidar sin caer en el agotamiento emocional.
Apoyo a las trabajadoras que enfrentan situaciones complejas y emocionalmente intensas.
Una parte importante de nuestro trabajo es escuchar con atención y actuar con sensibilidad, reconociendo que muchas personas que atendemos nunca han hablado de su malestar con nadie, ni han recibido una atención psicológica adecuada.
Cuidar a quienes cuidan: la salud mental de las trabajadoras
No podemos hablar de salud mental sin mirar hacia dentro. Las trabajadoras del sector de ayuda a domicilio están expuestas a una gran carga emocional: enfrentan historias dolorosas, tratan con personas que a veces están en fases avanzadas de deterioro y todo esto lo hacen desde una cercanía diaria que implica un fuerte compromiso afectivo.
Desde TACTE acompañamos también a nuestras trabajadoras, ofreciéndoles apoyo social, espacios de supervisión y un entorno de escucha donde puedan expresar lo que viven. Cuidar es un trabajo precioso, pero también exigente. Por eso es imprescindible que los cuidados también estén cuidados.
En este 10 de octubre, reclamamos más recursos para la salud mental. Más equipos de atención psicológica domiciliaria. Más formación para las trabajadoras. Más campañas de sensibilización. Más profesionales que trabajen en red. Y menos silencios, menos estigmas, menos tabúes.
Porque no hay bienestar posible sin salud mental, y no hay intervención social completa si no se reconoce la dimensión emocional de cada persona.
En TACTE seguiremos trabajando con esa mirada integral. Porque acompañar significa también escuchar. Y escuchar con empatía puede ser, en muchos casos, el primer paso hacia la sanación.
El 1 de octubre celebramos el Día Internacional de las Personas Mayores, una fecha que nos invita a mirar con gratitud, respeto y cariño a quienes han sido pilares en la construcción de nuestras familias y comunidades. No es solo un día señalado en el calendario: es una oportunidad para detenernos y reconocer el valor inmenso de la experiencia, la memoria y la vida de quienes nos precedieron.
En Tacte Social sabemos que cada persona mayor es portadora de una historia única. Tras cada arruga hay sonrisas, luchas y sueños cumplidos. Tras cada mirada, una vida llena de aprendizajes que merecen ser compartidos y escuchados.
La riqueza de la experiencia
Vivimos en una sociedad acelerada, que a veces olvida detenerse a escuchar. Sin embargo, las personas mayores nos recuerdan la importancia de lo esencial: la paciencia, el cuidado, la sabiduría transmitida en un consejo o en un gesto sencillo.
Nuestros mayores son guardianes de la memoria colectiva, nos enseñan de dónde venimos y nos inspiran a construir un futuro con raíces sólidas. Valorarles significa no solo agradecer lo que han hecho, sino también reconocer lo que siguen aportando cada día.
Retos que no podemos ignorar
A pesar de todo su valor, muchas personas mayores enfrentan hoy dificultades que no podemos pasar por alto:
La soledad no deseada, que afecta no solo al ánimo, sino también a la salud.
La brecha digital, que a veces les aleja de un mundo cada vez más conectado.
La pérdida de autonomía, que requiere de apoyos respetuosos y humanos.
Mirar de frente estos retos es una forma de demostrar nuestro compromiso con su bienestar. Aceptarlos y afrontarlos desde el punto de vista de los mayores, será el punto de partida para abordarlos de forma exitosa.
Un compromiso que nos une
El cuidado de las personas mayores no es responsabilidad exclusiva de profesionales o instituciones. Es una tarea compartida que comienza en cada familia y se extiende a toda la sociedad.
Pequeños gestos, como una conversación, una visita o un paseo, pueden transformar un día y recordarnos lo verdaderamente importante: sentirse acompañado, valorado y querido. Asimismo, la atención a nuestros mayores requiere de esfuerzo consciente, que nace en cada uno de nosotros de los que formamos parte de la sociedad, ya seas hijo, hermano, amigo o vecino y que termina en las instituciones y en la sociedad en su conjunto.
Así, es de vital importancia reconocer nuestra responsabilidad individual en el cuidado de las personas mayores, ya que es el punto de partida donde reside el control de nuestros actos.
En Tacte Social, cada día es su día
En nuestro trabajo diario nos esforzamos por hacer realidad esta visión. Para nosotros, acompañar a una persona mayor no es solo cubrir una necesidad, es cuidar, es respetar sus decisiones y su ritmo, es crear un entorno donde puedan sentirse parte viva de la comunidad.
Cada gesto, cada sonrisa compartida, cada momento de escucha nos recuerda que las personas mayores siguen siendo presente, enriqueciéndolo, y futuro, porque nada mejor para mirar hacia adelante con optimismo, que las experiencias de quienes han vivido más.
Cuidamos la sociedad
Este 1 de octubre damos las gracias. Gracias por tanto amor, tanto esfuerzo y tanta vida entregada. Pero también levantamos un compromiso: seguir trabajando para que cada persona mayor pueda vivir con dignidad, compañía y alegría, no solo hoy, sino todos los días del año.
En Tacte Social creemos que honrar a nuestros mayores es honrar lo que somos como sociedad. Porque cuidar de ellos y ellas es cuidar de todos nosotros.
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